
No pienses que me olvido de ti. También me gustaría decirte tantas, tantísimas cosas… Sabes que por mucha labia que tenga, me cuesta hablar de las cosas que llevo dentro, pero tú me conoces muy bien y siempre sabes cómo me siento.
En estos días de tanto cansancio físico por el trabajo, muchas horas, poco tiempo libre, también te tengo en mente a cada momento. A ti es de quien más he sentido alejarme. Siempre hemos estado muy unidos, y lo seguimos estando. El teléfono es testigo de ello, aunque no tenga demasiado tiempo para hablar, aunque a veces parezca que no tengo nada que decir, o no quiera contarte nada.
Esa habitación que dejé vacía al marcharme sigue esperando a que vaya cuando pueda y todo vuelva a ser como antes, te metas a hablar conmigo, sentada en el suelo, o sin decir nada, sólo estar juntos.
Tú tampoco lo estás pasando bien. Me marché en el peor momento para ti y también me culpo por ello. Te sientes sola, pero sabes que no lo estás, porque yo siempre estoy contigo, a todas horas pienso en ti, en qué estarás haciendo, en si has encontrado el camino que te llevará por fin a ser feliz, en que no te hagan daño, en que sonrías, en que pienses en mí.
Ojalá tuviera la clave para que dejaras de llorar, ojalá supiera qué hacer para hacerte feliz, ojalá estuvieras aquí. Ya queda poco para volvernos a ver, como la última vez que fui sin avisarte para darte una sorpresa y se te saltaron las lágrimas mientras gritabas: “¡Mi hijo, mi hijo!”. Así es como quiero que llores siempre, de felicidad, que te emociones conmigo. Tú también me tienes que ver triunfar. Eres la persona que más orgullosa se siente de mí del mundo, la que me apoyó desde el principio, cuando para otros que yo escribiera era más motivo de risa que otra cosa. Desde entonces tú me apoyaste. Me dabas dinero para que pudiera imprimir manuscritos y enviarlos a las editoriales. Cuando era rechazado no te importaba y me pedías que escribiera más. Nunca nadie ha creído tanto en mí. Mira hasta dónde he llegado. Me presentas como tu hijo, el escritor, y se te ve orgullosa de ello.
Sé que tu gran sueño es que escriba una obra de teatro en la que tú seas la protagonista. Puede que algún día eso ocurra, pero con lo desastre que eres para acordarte de los diálogos, iba a ser la comedia más loca de la historia.
Mientras eso ocurre, que sepas que sigo estando aquí, que sé que lo soy todo para ti, que algún día volveremos a estar juntos y, sobre todo, que estoy convencido de que encontrarás la felicidad, mamá, porque una persona como tú sólo merece ser feliz.
De tu hijo Javier.
